Las persianas son uno de los elementos de la casa que más uso diario soportan, así que no es raro que con el tiempo empiecen a dar problemas. Esto es lo que suele fallar.
La cinta o cincha se ha roto
Es la causa más común. La cinta se desgasta con el roce diario y acaba rompiéndose, normalmente justo cuando tiras para subir o bajar la persiana del todo.
El eje se ha descolgado
Si la persiana sube torcida o se nota floja, puede que el eje enrollador se haya salido de su soporte. Hay que volver a colocarlo y, si está muy desgastado, reforzarlo.
Una lama está rota o descolgada
Si notas que una lama concreta sobresale o engancha al subir, probablemente esté rota o mal encajada. Se puede cambiar esa lama sin tener que sustituir toda la persiana.
El motor no responde (persianas motorizadas)
Si la persiana es motorizada y no responde al interruptor, puede ser un fallo del motor, del cableado o del propio mando. Conviene revisarlo un profesional para no forzar el mecanismo.